Prostitución: habría que legalizarla?

“Ciudatans”, como los llaman desde el partido que actualmente gobierna el Estado, ha hecho pública una propuesta, más por motivos económicos que por otros, otra vez (aquí). En este caso no es sobre el acceso a la sanidad de los migrantes sin papeles, sino sobre la prostitución, tema polémico donde los haya. Proponen legalizarla (regularizarla), haciendo que las prostitutas sean autónomas, ejerciendo en locales privados, y perseguir a las mafias.

La legalización o no de la prostitución es un tema polémico en la inmensa mayoría de países. Creer que la totalidad de las trabajadoras sexuales (también hay trabajadores sexuales) lo hacen por amor al arte es totalmente ingenuo. El proxenetismo y la trata de blancas ocurren hasta en estados tan avanzados en este tipo de materias como los Países Bajos (el vídeo de cabecera es un ejemplo). A algunas les prometen carreras profesionales como bailarinas (como vemos en el video anterior), a otras las ayudan a llegar a países desarrollados para luego extorsionarlas, amenazándolas a ellas o a sus familiares en caso de no ejercer la prostitución y pagarles a ellos (el proxenetismo parece ser cosa de hombres).

Supongo que nadie tendrá agallas de defender estas prácticas, son detestables. Pero no todas las prostitutas se dedican a ello por estos motivos. Algunas (y algunos) se ven obligados por motivos económicos, porque no pueden encontrar cualquier otro medio de proveer para sí y para los suyos los medios para vivir. En este caso entendemos que cualquier práctica que denigre a las mujeres es rechazable. Pero puede haber otras profesiones en que la gente también se vea obligada a entrar para proveer a los suyos de los medios necesarios para vivir, pero no hay tanta beligerancia como contra la prostitución. También están aquellas que son estigmatizadas, como por ejemplo drogodependientes o transexuales, que se ven obligadas a ejercer la prostitución por no tener, prácticamente, acceso alguno a cualquier forma de subsistir.

Es un terreno pantanoso en el que no me gustaría que se me malinterpretara: nadie debería verse forzado a realizar una tarea que lo denigre como ser humano, sea cuál sea dicha tarea, y ya sean los motivos por necesidad económica o por explotación pura y dura.

Una vez aclarado esto: creo que la prostitución debería regularizarse. Con condiciones, pero regularizarse. Si bien mucha gente no puede entender que alguien realice dicha práctica motu proprio, no creo que debamos juzgar lo que cada uno decida hacer con su cuerpo. Si entendemos que somos soberanos sobre nuestros cuerpos (uno de los principios del feminismo, aquí se trata el tema con más profundiad), entonces no encuentro razón alguna para oponerse a la prostitución más allá de las mencionadas más arriba. La prostitución puede ser una herramienta de empoderamiento, igual que el pole dancing (aquí una pequeña muestra), ambas actividades que suelen asociarse, en el imaginario popular, con en el disfrute del hombre-usuario u hombre-espectador, nunca la mujer-activa.

Para terminar, no vendría mal recordar que, en éste tipo de decisiones, habría que tener más contacto con los y las afectadas. En mi opinión, hay una mala costumbre en España consistente en desregularizar la economía, pero regularizar la sociedad más, como si la primera fuera bueno que anduviera suelta, y la segunda hubiera que tenerla cada vez más amarrada. Seamos conscientes que en el órgano donde se representa la soberanía del pueblo todavía no se ha alcanzado la paridad (aquí datos del INE), y ahí es donde se gestan y aprueban las leyes por las que nos regimos. Con estos datos todavía es fácil que los hombres decidan qué es conveniente para el resto de la sociedad, como si fuéramos nosotros los únicos soberanos.