26J, ¿Qué ha pasado?

Es lunes 27 de junio y algunos nos fuimos a dormir tarde. El motivo es por todos bien sabido: ayer se celebraron las elecciones generales, las primeras en ser repetidas en la historia democrática de España. Estas elecciones se han producido en un contexto peculiar. Tras las últimas elecciones, el 20 de diciembre, ningún partido consiguió apoyos suficientes para ganar una votación de investidura. Tras estos nuevos comicios la situación no parece haber mejorado mucho.

¿Por qué se han producido estas nuevas elecciones?

En las anteriores elecciones el parlamento quedó con la siguiente distribución de escaños:

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Con dicha configuración era difícil conseguir apoyos para una investidura, pero no imposible. El partido que quiera formar gobierno debe presentarse a una sesión de investidura y conseguir una mayoría absoluta de votos a favor en primera votación, o mayoría simple en segunda votación. La suma de fuerzas más fácil era PP + PSOE, que tendrían una mayoría de 213 diputados, más que suficientes para una investidura y para gobernar, pero tras cuatro años de mayoría absoluta del PP durante los cuales a duras penas han admitido enmiendas a sus proyectos de leyes, el PSOE no quería pactar con PP. Además, el pacto PP + PSOE sería visto por la militancia del PSOE como una traición, con lo cual para las siguientes elecciones era probable que sus votantes se fueran a otras opciones de izquierda (Podemos). C’s intentó hacer de bisagra, creyéndose que podría hacer de intermediario, pero al final no se intentó dicha coalición tripartita. Lo que sí intento Pedro Sánchez fue una coalición con Podemos y C’s, pero tanto Albert Rivera como Pablo Iglesias dejaron claro que no entrarían en un gobierno o no darían apoyo a un gobierno en el cual el otro estuviera. Por último, Pablo Iglesias proponía una coalición PSOE + Podemos, contando con la abstención de los partidos independentistas (ERC + DiL) con tal de conseguir una investidura en segunda votación. Pero esta propuesta de coalición contenía una línea roja por parte del sr. Iglesias que era el referéndum sobre la independencia de Cataluña, un aro por el cual Pedro Sánchez no estaba dispuesto a pasar. En su momento me pareció que era una táctica de Podemos para forzar unas nuevas elecciones en las que ellos podrían obtener más diputados, posiblemente sobrepasando al PSOE y así poder negociar desde una mejor posición. Creo que los acontecimientos han demostrado que estaba en lo cierto, pese a que el tiro le ha salido por la culata a Pablo Iglesias.

26J, ¿Qué ha pasado?

Estos nuevos comicios se han caracterizado por ser la primera vez en la historia democrática de España en que se han tenido que repetir elecciones porqué ninguna fuerza política ha conseguido votos suficientes en la sesión de investidura para formar un gobierno. Como ha sido una repetición de las anteriores elecciones, y como éstas han sido provocadas por Podemos, el partido de Pablo Iglesias ha estado desde el 21 de diciembre en campaña electoral, igual que el resto de partidos. Pero no todos han sabido sacar el máximo provecho de esta extraordinariamente larga campaña electoral. Vistos los resultados, el ganador claro es el PP de Mariano Rajoy, y los perdedores el PSOE, C’s y en menos medida, Unidos Podemos, la coalición de Podemos con Izquierda Unida.

La configuración del nuevo Congreso de los Diputados queda tal que así:

  • PP: 137
  • PSOE: 85
  • Unidos Podemos: 71
  • C’s: 32
  • ERC: 9
  • CDC: 8
  • PNV: 5
  • EH-Bildu: 2
  • CC: 1

La participación en estos comicios ha sido baja (69,84%), cerca del mínimo histórico de participación (68,04%). Las anteriores estuvieron cerca de la media de participación en las elecciones generales en España (alrededor del 73%). Entre politólogos suele considerarse que en España hay una participación baja. Todavía es pronto para saber cual ha sido el motivo para la bajada de la participación, pero seguramente sea una combinación de fin de semana largo (en Cataluña el viernes fue festivo), tiempo estival y hastío por la repetición de elecciones.

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A lo largo de esta campaña hemos visto como Pablo Iglesias se ha moderado, pasando de ser un comunista -aunque desde Podemos siempre han dicho que el partido es transversal, “un partido de los de abajo”- a ser un socialdemócrata. La unión con Izquierda Unida no ha mejorado los resultados electorales tal como se esperaba, y el famoso ‘sorpasso’ no ha tenido lugar. Quizás esta moderación de Pablo Iglesias le ha hecho perder votos.

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El PSOE, con el Secretario General con el cual habían conseguido los peores resultados de su historia (90) ha conseguido el más difícil todavía, y ha rebajado el numero de diputados de su partido hasta los 85. En porcentaje de voto, eso sí, ha obtenido unas cifras muy parecidas a las de Unidos Podemos, pese a que estos hayan sacado 14 diputados menos, todo ello gracias al sistema electoral por provincias y no tanto al Sistema d’Hondt. Aún así, los resultados son relativamente buenos para Pedro Sánchez, pues el Partido Socialista (20 diputados) en Andalucía ha sacado peores resultados que el PP (diputados) en ésa misma comunidad, con lo cual frena las aspiraciones de Susana Díaz, permitiendo así que Pedro Sánchez siga como secretario general del PSOE.

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C’s, que en las primeras elecciones generales a las que se había presentado (en 2015) había conseguido 40 diputados (también perjudicado por el sistema electoral por provincias), ha visto su número de diputados rebajados hasta los 32. Seguramente un resultado más ajustado a la realidad, puesto que, a mi entender, C’s no tiene mucha cabida en el panorama político español (es un híbrido entre el ala moderada del PP y el ala más liberal/derecha del PSOE).

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El PP ha sido el gran ganador. Obteniendo 137 diputados, seguramente se ha beneficiado de una menor participación electoral, al mismo tiempo que ha recuperado parte del voto prestado que obtuvo C’s. Tiene mucho mérito -o quizás más que mérito del PP es demérito de los Españoles como tal- mejorar resultados respecto a las anteriores elecciones, sobre todo cuando se viene de una legislatura con recortes en Sanidad y Educación, numerosos casos (aislados, según el PP) de corrupción afectando a gente importante del partido -Bárcenas, Rita Barbera, Camps, etc.- y ya durante la campaña electoral, el escándalo de las grabaciones entre Jorge Fernández Díaz y De Alfonso (aunque quizás este último elemento les ha ayudado a obtener votos fuera de Cataluña).

Con todo, la campaña electoral oficial ha sido bastante descafeinada, con algunos momentos bastante cómicos, como el primer spot electoral del PP o los susurros de Pablo Iglesias a Sánchez.

¿Y ahora qué?

El futuro es incierto, pese a que Rajoy es quién mejor colocado está para ganar, siendo él el candidato del único partido que mejora resultados. Una de las opciones más probables para conseguir una votación de investidura favorable sería PP + C’s con la abstención de PSOE, pese a que Albert Rivera y Pedro Sánchez dijeran en campaña que no harían presidente a Rajoy ni por activa ni por pasiva. Hoy Rivera ya no era tan contundente respecto al rema, y falta ver qué pueden ofrecer al PSOE a cambio de su abstención. Otra posibilidad, aunque la gobernabilidad sería prácticamente imposible, sería un gobierno de coalición PSOE + Podemos, posible con la abstención de C’s y algún partido nacionalista.

Con todo, lo más probable es que sea una legislatura relativamente corta y bastante complicada, en la que el partido que dé apoyo al PP no mejorará resultados en las siguientes elecciones, sean cuando sean. El PSOE de Pedro Sánchez debe decidir si, una vez dejada fuera de juego Susana Díaz (aunque sea temporalmente), quiere quedar relegado a ser un partido pequeño, habiendo ayudado al PP, o si prefiere, en cambio, intentar gobernar con Podemos, con la posibilidad de terminar también peor de lo que ya están. Sea como sea, las siguientes semanas van a ser muy interesantes, y probablemente nos llevemos más de una sorpresa.

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Breves pensamientos sobre la masacre de Orlando

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Después de un tiempo de inactividad por motivos académicos y lejanía -física pero también mental- con la actualidad del país, un evento mayor me da el impulso que me hacía falta para volver a escribir por aquí. Lamentablemente el evento no es nada bueno, nada que celebrar. Hablo, por supuesto, de la masacre homófoba en la discoteca Pulse de Orlando. No he hecho un seguimiento exhaustivo de la desgracia, pero en la radio esta mañana he escuchado algunas cosas que me gustaría comentar.

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Primero de todo procedo a resumir los hechos con la máxima brevedad de la que soy capaz. En la noche del sábado pasado, sobre las dos de la madrugada, en Orlando, Omar Mateen, ciudadano norteamericano de nacimiento, hijo de familia Afgana, entraba en el club Pulse, una discoteca gay, y empezaba a disparar. Al poco de empezar la masacre, el mismo Omar llamaba al 911 jurando lealtad a Estado Islámico. El asaltante compró dos armas de modo totalmente legal recientemente, aunque no se sabe si fueron utilizadas para la masacre. Además, poseía licencia de armas y de guardia de seguridad. Era empleado de G4S, una de las principales empresas de seguridad privada. Sobre las cinco de la madrugada un equipo SWAT abatía a Omar. El resultado han sido cincuenta víctimas mortales, incluyendo el mismo asaltante, y otra cincuentena de heridos entre gente que estaba en la discoteca y algún policía. Horas más tarde Estado Islámico reivindicaba la masacre como un ataque cometido por la organización.

Como ya he comentado al principio, en la radio he escuchado algunas cosas que me gustaría comentar. Siendo lunes, era de esperar escuchar a Pilar Rahola en El món a Rac1. Rahola ha comentado en la radio que si el Estado Islámico no diera alas a la épica a través de las redes sociales, gente como Omar Mateen no hubiera actuado del modo en que lo han hecho. Pese a que es cierto que organizaciones fundamentalistas justifican la violencia y a veces (parece ser que la radicalización ya no se da tanto en escuelas islámicas o mezquitas, sino a través de las redes mediante contacto con otra gente radicalizada; también se habla de auto-radicalización: no hace falta que haya un maestro, sino que el contenido en la red ya da para que uno termine justificando la violencia y, en algunos casos, participar de actos violentos) participan activamente en la radicalización, éstas no son el principal problema. Si hay individuos que caen en estas redes es porqué las otras instituciones que suelen dar significado a la vida han fallado. El problema no es tanto que EI de alas con su épica a que jóvenes se radicalicen y cometan atrocidades como esta, sino que a las instituciones que tradicionalmente daban sentido a la vida de los jóvenes cada vez les cuesta más dar sentido a un particular grupo de población. Esta cuestión se ha abordado desde distintos puntos de vista. Por ejemplo, Huntington en su ‘Clash of Civilizations’ alertaba que, debido a la caída del muro de Berlín y a la falta de alternativas convincentes a la democracia y los postulados liberales, la gente en países del tercer mundo, en especial en el Norte de África y en Oriente Medio, viraría hacia la religión con más fervor*. Aunque es fácil decirlo, parece no serlo tanto implementarlo. Evidentemente ni yo tengo suficiente conocimiento, ni este es un espacio adecuado para desarrollar la materia, pero la idea queda bastante clara.

Otro aspecto a tener en cuenta es que a Omar no se le conocen afiliaciones a organizaciones -no ha sido hasta que ha llamado al 911 que ha jurado lealtad a EI, y éste se ha enterado por las noticias de lo sucedido- ni demasiados contactos con otros yihadistas u otra gente radicalizada. Es lo que en la prensa llaman ‘lobo solitario’ y que suponen un reto considerable para los servicios de inteligencia. Es muy difícil detectar a esta gente antes de que cometan dichas atrocidades. Gente operando por su cuenta, sin vinculación directa con ninguna organización puede hacer mucho daño, sobre todo atentando contra ‘soft targets’ (objetivos blandos), para los que no necesitan mucha logística, materiales, ni entrenamiento ni conocimientos previos.

Un elemento a destacar es que fuera un trabajador de la empresa de seguridad G4S, la cual tiene una rama especializada en inteligencia. Es alarmante que habiendo sido éste hombre sospechoso de ser yihadista e investigado por el FBI, G4S no lo supiera, o no hubiera tomado medidas al respecto.

También me gustaría hacer mención a la frecuente confusión de Estado Islámico, yihadistas y Talibán. Pese a que los primeros y los últimos son organizaciones fundamentalistas, no son organizaciones comparables y, de hecho, luchan entre sí. Vincular la masacre, reivindicada por Estado Islámico, con palabras del padre del asaltante en apoyo a los Talibán es un acto de peligrosa ignorancia. Hay que tener claro en todo momento que Estado Islámico es una de muchas organizaciones fundamentalistas, pero que no todas ellas son iguales. No comparten métodos y no comparten objetivos. Estado Islámico, no me cansaré de decirlo, es una organización cuyo principal objetivo es establecer un estado-nación acorde con los preceptos de Mahoma, un califato, pero de un modo más pragmático que Al-Qaeda, organización que esperaba que, mediante la debilitación de Occidente, de repente se produciría el llamado califato universal. El Estado Islámico se ha basado principalmente en Siria e Iraq, recientemente se ha aprovechado de la situación en Libia para implementarse en el norte de África, y ha empezado a atentar -y reivindicar atentados que células independientes o individuos por su cuenta cometen- cuando han empezado a sufrir derrotas en Iraq y Siria.

La última cosa que me gustaría comentar es respecto a la Guerra Contra el Terrorismo y también de la conocida laxitud de Estados Unidas respecto a la posesión de armas de fuego. Respecto a lo primero,  es de esperar que si empiezas a utilizar tácticas de guerra (así como una policía cada vez más militarizada) para luchar contra el terrorismo, éste utilizará unas tácticas similares. Pese a que cada vez se mezclan más las funciones de un cuerpo y otro, el anti-terrorismo ha sido tradicionalmente parte de la policía y los servicios de inteligencia, no tanto del ejército. Respecto a lo segundo, creo que en este caso el fácil acceso a las armas es secundario. Aún así, nunca entenderé el porqué uno puede, legalmente, comprar armamento de calibre militar o armas automáticas.


*Deseo dejar claro que no tomo las palabras o pensamientos de Huntington como certeros. De hecho, no estoy de acuerdo con sus tesis, pero no deja de ser cierto que él ya avisaba de posibles razones para un giro hacia lo religioso, cuando a lo largo del siglo XX el tema fue principalmente ideológico.