A ‘març’ pero con algo que otros no tienen: memoria e integridad.

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Después de poco más de tres meses de reuniones, negociaciones y asambleas -sin ser yo el más asambleario, todavía no he entendido cuál era el problema de que las bases de un partido participaran en una decisión importante- al final la CUP no va a investir a Mas. Parece que vamos directos a ‘Març’, y como ya va siendo habitual, la decisión viene acompañada de una campaña de acoso y derribo por parte de los sectores independentistas próximos al partido político antiguamente conocido como Convergència Democràtica de Catalunya. Estas gentes, tan beligerantes con los que no piensan como ellos ahora, son los que se jactaban de lo amplio, transversal, plural y democrático que era el ‘procés independentista’. A la que el guión ha dado cambios poco previstos, ya se sienten traicionados. La verdad es que no ha habido más traición que la del señor Mas y sus inmovilistas ‘hooligans’. Y, a mi entender, son los últimos en llegar los que más prisa están teniendo, los que menos se están dando cuenta de la situación y los que, con más facilidad, harán trizas toda opción de independencia.

En 23 años de gobierno autonómico, haciendo de muleta de gobiernos centrales de distinto color, y tras haber llegado a gobernar en Cataluña con apoyos del Partido Popular, ahora resulta que una condición más que razonable hace descarrilar el proceso, y que el independentismo se va al traste. Toda esta gente, que ahora se queja de las CUP, hace cinco años no tuvo ningún problema cuando tocaba hacer recortes sociales de la mano del PP. En aquél entonces, a todos estos independentistas y gentes de bien les unía más el eje izquierda-derecha, sobretodo en el plano económico. Ahora, cuando el eje nacional debería ser el importante, vemos que el inmovilismo de Junts pel Sí para con su figura mesiánica es más importante que el eje nacional. Vamos de mal en peor.

Quisiera recordar que fue el mismo señor Mas el que dijo que él podría ser candidato o no serlo, en función de lo que fuera mejor para el proceso independentista, y que fuimos muchos los que lo aplaudimos por ello. También quiero recordar que a todo el mundo os caía bien la CUP y el carismático Antonio Baños cuando fueron a protestar delante del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña cuando Mas fue citado a declarar por la convocatoria del pseudo-referéndum del 9N. A diferencia de otras formaciones, a la CUP no se la puede atacar por la falta de coherencia. Respetan al resto de formaciones y respetan los resultados electorales, pero por encima de todo, se respetan a si mismos. Hicieron campaña diciendo que no investirían a Artur Mas, y cuando la situación se ha torcido y se ha planteado el que pudieran permitir dicha investidura, lo han sometido a votación de los militantes. Ya me gustaría a mi ver eso en formaciones como CDC o el PSOE.

Cataluña, como comunidad autónoma, es una democracia parlamentaria, y es éste órgano el que decide a quién se inviste como presidente. El argumento -rancio y casposo- de que la la lista más votada debe gobernar es gravemente defectuoso, y ya vemos a dónde conduce, ya sea en ayuntamientos, en comunidades autónomas o a nivel Estatal. La democracia y la Política, en mayúsculas, son pactos, ceder todos un poco para que todos salgamos ganando. Nos llenábamos la boca con lo democrático que era el proceso, pero han querido forzar al candidato de los 62 escaños cuando había alternativas posibles para sumar más, bastantes más.

Algunos votamos a la CUP por motivos circunstanciales -aunque, hay que decir que no nos ha decepcionado- otros eran ya votantes de siempre en las elecciones municipales y, cuando pasaron al ámbito autonómico, les siguieron votando. Para una parte considerable del independentismo catalán, nosotros somos ahora unos ‘botiflers’, unos traidores a la patria, que hasta llegamos a colaborar con el CNI para torpedear la independencia. Pero recordad que el independentismo, históricamente no ha sido mayoritario en Cataluña, y no lo ha sido, en parte, porque el principal partido de las gentes de bien salía beneficiado dando apoyos puntuales a socialistas y populares. Y recordad que han sido esta misma gente de bien los que hace un lustro pactaban con el PP la gobernabilidad de Cataluña, mientras otras formaciones y organizaciones luchaban para hacer de la propuesta independentista una propuesta mayoritaria. Recordad, Mas y la gente de bien son los últimos en llegar, los que más prisa tienen y los que más intransigentes son al respecto del proceso independentista catalán. Han sido ellos los que están haciendo descarrilar, y la CUP ya lo dejaron muy claro en su genial spot electoral: ‘anem lents perquè anem lluny’.

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#27S, ¿Catalunya Sí Que Es Pot?

catalu_a_espa_aEs 27 de setiembre y sucede que, tras dos semanas de campaña electoral, más un par más de pre-campaña, los ciudadanos españoles residentes en Cataluña van a votar. No voy a hacer ningún análisis de la campaña ni de los candidatos porqué, principalmente, no la he seguido en demasía. Me gustó el que hizo una compañera de facultad (que podréis encontrar aquí) al respecto de los candidatos. Habremos votado en libertad, como es menester, y seguramente habremos votado más que en otras ocasiones. Decir qué es lo que habremos ido a votar es harto complicado.

Una vez haya terminado el recuento de votos y se hayan asignado los escaños como es debido -sistema proporcional de representación, Ley d’Hondt mediante- empezarán las interpretaciones de los resultados. Para ser justos, deberíamos dejar todos claro de antemano cuál va a ser nuestro criterio de interpretación. Me da en la nariz que la interpretación de algunos medios será que todo lo que no sea voto pro-independencia es voto pro-status quo.

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Hay que tener en cuenta que, de las seis candidaturas que con más seguridad entrarán en el parlamento, sólo de cuatro podemos tener claro qué opción representan. Éstas cuatro candidaturas pueden dividirse en dos bloques: el soberanista, formado por Junts pel Sí y las CUP, y el constitucionalista, formado por Ciutadans y Partido Popular. Los otros dos partidos que con toda seguridad obtendrán representación parlamentaria son PSC y Catalunya Sí Que Es Pot. El PSC tienen muy clara su posición, resumida en su eslógan electoral “por una Cataluña mejor dentro de una España diferente”: quieren ir hacia una relación federal, pese a que su máximo exponente, lamentablemente, ya ni se acuerde. Y Catalunya Sí Que Es Pot, la plataforma integrada por Podemos e ICV, quieren que los catalanes decidan su futuro, pero mediante un referéndum acordado con el Estado. En realidad tienen más claro que es lo que no quieren: una Cataluña, independiente o no, gobernada por el sr. Mas.

Como estos comicios son para elegir el parlamento catalán, lo que es lógico es que se contabilicen escaños. En este sentido, la intepretación debería ir tal que así:

  • Los escaños obtenidos por JxS más la CUP deberían interpretarse como partidarios de la independencia.
  • Los escaños obtenidos por PP más C’s deberían interpretarse como los partidarios del status quo o incluso de la reducción de autonomía. Es importante remarcar que sólo los escaños de estos dos partidos representarán dicha opción.
  • Los escaños obtenidos por PSC deberían contabilizarse como los partidarios de una reforma federal, por muy tarde que ésta llegue, o por mucho que en el resto del PSOE no terminen de creérselo.

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Y, ¿cómo interpretamos los escaños obtenidos por CSQEP? Pues francamente, no lo sé. Entre sus filas hay independentistas -el mismo Rabell- pero no parece que quieran ser contados como tal. Pablo Iglesias y la cúpula de Podemos han dicho por activa y por pasiva -con clara intención electoral más que como análisis politológico- que en estas elecciones había tres opciones (la casta de Mas, la casta del PP+PSOE+C’s o la fuerza del cambio encarnada en su candidatura) obviando a las CUP, su rival en la izquierda en lo que a cambio se refiere. En ICV hay independentistas, pero no a cualquier precio, una Cataluña en manos de Mas y compañía es peor que una España dónde aún hay esperanzas para algunos, y recordemos que Pujol gobernó durante veintitrés años.

Debido a la doctrina de partido, se permite que haya coerciones internas -mediante multas y otras sanciones- para garantizar el voto en bloque de todos los representantes del mismo partido. La gran pregunta es si los diputados de CSQEP tendrán libertad para votar, si habrá doctrina de partido o si, pese haberla, habrá diputados rebeldes.

En caso de que haya versos sueltos, me planteo el siguiente escenario hipotético: Junts pel Sí, sin mayoría absoluta tal como pronostican la mayoría de encuestas, deberían recurrir a los votos de las CUP con tal de investir a un presidente en primera instancia -se requiere mayoría absoluta-; pero dicha formación ha dejado claro por activa y por pasiva que no investirían a Mas como President, dejando la puerta abierta a votar a favor de algún otro candidato -¿una presidencia de Romeva o Junqueras o ambos?- a cambio de concesiones de carácter social, a lo cual podría añadirse algun verso suelto de CSQEP dentro de las filas del separatismo.

La gran incógnita es, en definitiva, cómo deberán interpretarse los resultados obtenidos por Catalunya Sí Que Es Pot.